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Empatía: esa actitud tan difícil

Actualizado: 5 jun 2023

Esa actitud tan difícil y que muchos de nosotros creemos manejar estupendamente. Pero, ¡ay, qué gran error! Cierto es que no nos han educado para ser empáticos.


Una pareja abrazándose

Tenemos un lío interesante con lo que es la empatía, el egoísmo, la generosidad, la escucha… Y para aumentar el lío hay diferentes enfoques sobre todos estos temas. Todos ellos, temas muy relevantes para nuestro bienestar, en la vida personal y en la profesional.


Para mí, el enfoque de la empatía que tiene sentido es el que a mi me hace sentir bien cuando comparto con alguien algo que me duele y me importa, y me siento escuchada, acompañada. Si hago memoria de situaciones en las que me he sentido así, recuerdo que lo que la otra persona ha hecho ha sido, simplemente, escucharme de verdad. No ha intentado darme lecciones, contarme algo similar que le ocurrió o quitarle importancia.


Sí, estas son respuestas muy habituales ante el dolor ajeno. Piensa en cuántas veces has escuchado que te decían o has dicho frases como las que siguen. «Tú lo que tienes que hacer es…» «Si fuera tú, lo que haría sería…» «Bueno, eso que me cuentas no es nada comparado con lo que me pasó a mí» o «vaya, no te agobies, seguro que no tiene importancia y pasa pronto»


Todas ellas son frases bienintencionadas, seguro. Pero consiguen el efecto contrario al que necesita la persona que nos está compartiendo su dificultad, su dolor. Hace unos meses leí una entrevista a Mercedes Milá que expresaba muy bien esta sensación de desamparo al no ser escuchada. Ella hablaba de la depresión que tuvo hace un tiempo.


Le preguntaron «¿Cuánto fastidia oír “anímate” cuando solo quieres llorar?» y ella contestó «Eso es horroroso. Cuando te dicen ‘mira la botella medio llena’, ‘dentro de ti están las claves’, ‘todos los días sale el sol’ es horrible. Yo no lo he dicho nunca, y ahora ya no lo diré jamás. Porque no vale para nada. Lo único que vale es que te digan: ‘¿me dejas darte un abrazo muy fuerte?’. Y ya está»


Sentimos la empatía cuando la otra persona deja un espacio para nuestra vivencia, nuestro dolor, nuestro enfado. Si la otra persona se dedica a reivindicar su propio espacio, ya está, se acabó el nuestro. Como dice Brené Brown en este maravilloso a la par que corto vídeo, la empatía es conectar conmigo para poder conectar contigo.


Legitimarte para que busques tus soluciones, reconocer lo importante que es para ti lo que te ha pasado y, simplemente, escucharlo.


Silencio, escucha y respeto.

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